Esquel dijo NO
Hace
pocos días, en un plebiscito rotundo, los habitantes de
Esquel dieron su opinión sobre un proyecto para instalar
una mina de oro, con extracción a cielo abierto. Un 80%
de los vecinos estuvieron en contra de la iniciativa, que es llevada
adelante por la multinacional Meridian Gold, con mayoría
canadiense, la que contó en un principio con el aval del
Gobierno de la Provincia de Chubut.
La polémica por el oro tuvo su inicio hace ya casi un año,
en agosto de 2002, cuando la empresa compró El Desquite,
un yacimiento de oro y plata. Son 2.400 hectáreas en el Cerro
21, a 7 kilómetros en línea recta del centro de Esquel.
Apenas anunciaron la forma en que se iba a hacer la extracción,
la gente de la ciudad comenzó a informarse. Contaron con
información de distintos medios y el apoyo de la Universidad
de la Patagonia. Éstos confirmaron que para extraer el
oro se utilizaría cianuro, ácido clorhídrico
y soda cáustica, y que durante el proceso se liberarían
arsénico y óxido de plomo. Todos elementos altamente
contaminantes.
Aquí cabe recordar cómo es Esquel, dónde se
encuentra y qué representa ese entorno para el ecosistema
mundial. Sólo así tendremos una dimensión ajustada
de cuál sería el impacto si se concretara un proyecto
como este.
Esquel es una pequeña
ciudad de 30.000 habitantes, ubicada al pie de la cordillera
de los Andes, en el Oeste de la Provincia de Chubut. Sus fuentes
de ingresos están relacionadas con el turismo, el cultivo
de frutas finas y la elaboración de productos derivados de
éstas (como dulces y conservas). Se encuentra muy próxima
al Parque Nacional Los
Alerces, un ambiente natural protegido, caracterizado por un
sistema en el que se unen una serie de lagos a través de
ríos y arroyos, que finalmente desaguan en el Pacífico.
Es un sitio renombrado a nivel internacional para la práctica
de pesca con mosca.
Y ahora revisemos unos pocos puntos sobre lo que representa la
minería para el medio ambiente, y en especial las minas de
extracción a cielo abierto, como la que se proponen desarrollar
en Esquel:
-
La minería es una actividad altamente agresiva para
con el medio ambiente y social de una comunidad.
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Entre sus consecuencias no sólo se cuenta el deterioro
de la superficie, por el movimiento de grandes cantidades de
materiales, sino también la deforestación,
la alteración de los cursos de agua, ya que muchas
veces se los desvía para poder aprovecharlos en los trabajos,
la formación de lagunas, las más de las veces
con agua contaminada.
-
El material “sobrante” queda para siempre allí,
como un gigantesco basural, deteriorando el paisaje en forma
definitiva.
-
Cuando se remueven grandes cantidades de tierra y de roca,
el aire se contamina. Esto ocurre no sólo por las nubes
de polvo en suspensión, sino también porque quedan
al descubierto rocas que al oxidarse en contacto con el aire,
liberan tóxicos.
-
Este mismo procedimiento puede hacer que se contaminen las
napas subterráneas, o bien, puede provocar hundimientos.
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Desde el punto de vista social, por lo general la minería
desplaza las actividades económicas propias del lugar,
un poco como consecuencia de todo lo anterior. Además,
hace que se produzcan asentamientos humanos precarios, ya que
por lo general, la gente que llega atraída por una promesa
de empleo seguro, no permanece en el lugar más allá
de la finalización del proyecto.
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Dado que estas personas no llegan a hacer raíces en
el lugar, es difícil crear en ellos conciencia de protección
del medio ambiente o responsabilidad hacia el futuro del entorno.
Como consecuencia, se producen muchas veces enfrentamiento
sociales entre los vecinos “de siempre” y “los
de la mina”.
Al momento de producirse el plebiscito, el proyecto se encontraba
en etapa de exploración. Pueden verse caminos en las laderas
del cerro y caños de plástico que entran en la tierra,
usados para ver hasta dónde llega la veta de oro. Los resultados
indican que hay oro hasta en 200 metros de profundidad.
Una vez concluida esta etapa, comenzará la de explotación,
durante la cual se extraería el oro y la plata. Para ello
hay que sacar la piedra de la montaña, procesarla con cianuro
para separar el oro del resto y después colocar los desechos
en recipientes al aire libre. Una vez vaciada la montaña,
proceso que se estima en diez años, la empresa se retira.
Uno de los grandes temores de vecinos y entendidos es la contaminación
de las aguas, cosa que ha sido inevitable en otros emprendimientos
similares en Estados Unidos y otros sitios. La Cooperativa 16 de
Octubre, que provee de agua desde hace 30 a la ciudad, dijo que
el proyecto podía contaminar el agua de la laguna Huillimanco,
fuente privilegiada de agua para la ciudad.
Por eso, a pesar de la gran cantidad de desocupados que hay hoy
en día en Esquel, y de la promesa de la empresa de dar 300
puestos de trabajo a gente del lugar, el pueblo se unió para
preservar el patrimonio natural de toda el área. Y contó
con el apoyo de organismos nacionales e internacionales en esta
cruzada. Entre las protestas más llamativas se destaca la
de Greenpeace,
que reunió más de 150 calaveras color oro frente a
la Casa Rosada para representar el impacto ambiental que podría
darse si prosperan todos los proyectos de explotación de
oro en el país.
Ahora, a partir del contundente resultado de la consulta popular,
el Proyecto Minero fue suspendido por tiempo indeterminado.
Según el gobernador de Chubut, para que un emprendimiento
de este tipo se lleve a cabo no sólo hace falta que sea legal
sino también que cuente con aprobación social.
Días atrás se anunció la sanción de
una ley por parte de la Legislatura Provincial que restringe la
actividad minera en ciertas zonas de la provincia, en particular
en la región cordillerana, donde se encuentran los yacimientos
de zinc, cobre, oro y plata. En particular, se suspenden por
un tiempo las autorizaciones para nuevos cateos.
Sin embargo, el Ministerio de la Producción de la Nación
hizo saber que una norma de este tipo altera el orden jurídico,
ya que una ley provincial no puede dejar al Poder Ejecutivo sin
la capacidad de autorizar emprendimientos. ¿Implica esto
que la norma será vetada por el ejecutivo, o bien desconocida
por el Código de Minería de la Nación?
En cualquier caso, con una empresa que ya lleva invertidos 100 millones
de dólares en el proyecto “El Desquite” y una
decisión gubernamental con una legalidad en conflicto, los
vecinos de Esquel tienen claro que no pueden bajar los brazos: son
ellos los únicos guardianes de la verdadera riqueza del lugar.
Ellos, y todos los que los acompañamos.
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