La cría de guanacos: un proyecto productivo patagónico
Desde hace unos años se viene llevando a cabo, en la Provincia
de Chubut, Patagonia Argentina, un interesante proyecto relacionado
con la explotación del guanaco. Le contamos en esta nota
cuáles son las características de estos animales,
la extraordinaria fineza de su pelaje y el modo en que es posible
lograr una producción que no afecte la delicada ecología
de la región.
Algo sobre la especie
El guanaco es una especie del grupo de los camélidos que
habita el extremos sur del continente. Antiguamente sumaban más
de 7 millones de ejemplares distribuidos en toda América
del Sur. Hoy en día se cuentan aproximadamente 600.000 cabezas,
el 95% de las cuales se hallan en la Patagonia.
En este hábitat reducido y habiendo sido diezmados por la
introducción de especies exóticas, como la oveja,
por la disminución de las pasturas adecuadas, y por la introducción
de enfermedades antaño desconocidas, los guanacos se han
constituido hoy en día en una de las alternativas más
prometedoras para la economía de la región.
Fueron animales casi sagrados para los aborígenes
de la zona, que sacaban de ellos alimento y abrigo. Muchas veces
la distribución de las antiguas tribus de tehuelches, onas
y yámanas estaba relacionada directamente con los lugares
de distribución de los guanacos. Y esta convivencia estaba
regida por leyes no escritas pero que siempre se respetaron: no
matar a las hembras ni a las crías, sólo sacrificar
un número reducido de machos adultos por temporada.
La llegada del “hombre blanco”, el alambrado de los
campos y la explotación extensiva con especies como la ovina,
rompieron ese delicado equilibrio y el resultado fue una disminución
drástica en el número de guanacos, que llegó
a su piso a principios del siglo XX.
Los guanacos están emparentados con la llama, la vicuña
y la alpaca. Del mismo modo que estos animales, tienen un pelaje
muy valorado. Es similar a la lana, corto y fino, de color marrón
claro, con matices. No hay grandes diferencias entre machos y hembras,
llegan a medir entre 1,20 m. y 1,70 m..
Una característica importante es la forma de sus pezuñas,
que apoyan sobre unas almohadillas elásticas. Esto además
de darle una gran velocidad en la carrera y capacidad para transitar
terrenos escabrosos, impide que dañe los suelos ya que al
andar no levantan la capa superficial que protege de la erosión.
El proyecto “Guenguel”
Un grupo de patagónicos, dedicados durante años a
la ganadería ovina, decidió enfrentar las condiciones
adversas de un mercado internacional con precios cada vez más
bajos para su materia prima, la lana. Aceptaron el desafío
del cambio y nació así el “Proyecto Guenguel”
que se basa en la idea de aprovechar al guanaco como alternativa
de producción.
Como ellos mismos dicen, es un proyecto de patagónicos “orgullosos
de la belleza de nuestros paisajes y respetuosos de la fauna y vegetación
autóctonas, y con el convencimiento que en el mundo actual
serán importantes fuentes de recursos. Creemos que nadie
mejor que un poblador patagónico para dar nacimiento a un
proyecto que concrete lo antes expresado.”
Desde 1997 realizan la cría de guanacos en situación
de semicautiverio, lo que permite la obtención de fibra y
productos artesanales de lana hilada. Esta experiencia ha demostrado
que los animales se adaptan fácilmente a la presencia del
hombre sin violencia, se puede realizar la crianza con lactancia
artificial con bajos índices de mortalidad y no se presentan
problemas frente a la esquila.
La lana del guanaco se considera una “fibra preciosa”
por su notable suavidad y su baja densidad, lo que la hace fresca
en verano y abrigada en invierno. A todo esto debe añadírsele
el valor agregado de provenir de una zona considerada como reserva
ecológica: la Patagonia.
El establecimiento se encuentra ubicado en la localidad de Río
Mayo, al sudoeste de la Provincia del Chubut.
Como dicen sus creadores: “Tenemos la materia prima. Sepamos
cuidarla y aprovechemos al máximo las ventajas que nos brinda,
respetando al guanaco como lo hicieron los primitivos habitantes
de nuestras tierras, los tehuelches. El mundo necesita fibras finas
y la Patagonia tiene oculta una riqueza enorme que nos da la naturaleza:
no la desaprovechemos.”
Para más información sobre este proyecto puede visitarse
www.guenguel.com.ar
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