Ecoturismo en Península de Valdés
Puerto Madryn y las localidades cercanas se aprestan a vivir otra temporada explosiva: se esperan aproximadamente 200.000 turistas entre junio y diciembre. Es que el turismo ecológico es un fenómeno que crece a nivel mundial. Las ballenas francas australes, una especie en riesgo, son una de las estrellas de esta modalidad.
Las ballenas francas australes estuvieron en peligro de extinción. Hoy, gracias al trabajo de muchas organizaciones, su número ha aumentado y se la considera una especie vulnerable, que necesita de cuidados especiales pero que ya ha salido de ese difícil territorio del peligro de extinción.
Ahora son atacadas por las gaviotas. No se sabe bien por qué ocurre esto, pero puede estar relacionado con una superpoblación de estas aves, que se multiplican como consecuencia del crecimiento de lugares con desechos de pescados que hay en los alrededores de Puerto Madryn.
Son aproximadamente 1500 las ballenas que llegan a la zona del Golfo Nuevo durante cada temporada. No lo hacen todas al mismo tiempo, pero en el momento culminante de la temporada, entre septiembre y octubre, pueden ser 600. Vienen desde Chile y llegan hasta las costas de Uruguay y Brasil.
Las ballenas y las orcas de la Península de Valdés tienen su documento de identidad: cada una de ellas lleva un nombre que aparece en un libro/catálogo, junto con los datos que permiten identificarla: las manchas, las callosidades, la cola, la aleta. Entre las más famosas, que vuelven siempre, están Franca (para algunos la ballena más fotografiada del mundo) y Mel, una orca que tiene una herida antigua y que siempre se acerca a cazar a las costas de Madryn.
¿En qué ocupan las ballenas su tiempo de estadía en la Península? Es sabido: vienen a reproducirse, por lo tanto, es el momento de encontrar pareja, copular y también, cuando regresan después de un año, el momento de parir. “Buscar pareja” no es el término más exacto, ya que las ballenas forman grupos de cópula en los que varios machos se unen a una hembra, siempre y cuando ella los acepte. Sus movimientos (una especie de danza) indican si tal aceptación se produce o no. Para conocer más curiosidades acerca de la ballena franca austral, haga click aquí.
Además de la tradicional excursión de avistaje, con salida desde Puerto Pirámides, una opción muy recomendable para ver a las ballenas desde la costa, es la Playa El Doradillo. Allí se reúnen las madres con sus ballenatos recién nacidos y permanecen durante los tres primeros meses de crianza. Al parecer un fondo de arena suave es la tentación de esta playa para las ballenas. Una experiencia única, que recomendamos, es contratar una excursión nocturna, que permite escuchar en el silencio profundo, el canto de las ballenas.
Pero no sólo ballenas hay en la Península: lobos marinos, elefantes, delfines, toninas overas, y, a partir de septiembre también pingüinos, hacen de este destino un paraíso para los amantes de la fauna y el ecoturismo.
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