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Cuando
llegamos al poblado de Colonia Suiza, nos encontramos con una
historia de movimientos, de cambios, de arraigos y desarraigos,
de pertenecer y no pertenecer, con la historia del hombre que busca
donde quedarse y construir su ilusión, con la historia
del que intenta vivirla en su propio lugar. Es así como entre
una cultura y otra se converge en el curanto araucano hecho por
los Goye, descendientes de colonos provenientes del cantón
de Valais, de la Suiza francesa. Fueron los que llegaron, adoptaron
tradiciones de los que estaban.
Esta tradición fue introducida por los indígenas que inicialmente
llegaron del sur de Chile. Su origen quizás sea polinésico.
Se trata de una ceremonia consistente en una comida cuyos alimentos son cocinados
por el calor de piedras bochas, colocadas en un pozo cavado en la tierra. Las
piedras son previamente calentadas con leños, después se colocan
hojas de maqui o nalca (arbustos del lugar), encima van las verduras y carnes,
se cubre todo con las mismas hojas, lienzos humedos y se tapa el pozo con la tierra.
El sabor de esta cocina nos queda pendiente, es ligeramente ahumado, hay que probarlo...
Los colonos suizos se asentaron en esta zona de la cordillera, a pocos km de lo
que ahora es la ciudad de Bariloche, a fines del siglo pasado. Sus vidas fueron
de campesinos y dieron actividad y movimiento a toda esta parte de la región..
La mayor parte de estos inmigrantes llegó a Chile y más tarde cruzó
la cordillera hasta aquí. Muy pocos llegaron desde Buenos Aires, uno fue
Eduardo Goye, padre de Emilio Goye, pionero del curanto comercial.
Todos ellos, junto a otros inmigrantes de diversos orígenes, sobre todo
alemán,procedentes de Chile, y junto a los mapuches (araucanos) que quedaron
después de la campaña exterminadora del Gral. Roca (1879), constituyeron
los habitantes de principios de siglo de este lugar. Los indígenas que
habitaron y habitan este suelo son los poseedores del curanto, a ellos les pertenece
el símbolo: la cosecha próspera, la tierra que se abre y nos entrega
sus frutos y el agradecimiento.
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