Tras la furia del volcán Chaitén, se recompone la actividad turística
La erupción del volcán Chaitén en la provincia de Palena en Chile arrojó graves consecuencias para las poblaciones de la región cordillerana. Sin embargo, la actividad turística, pese a las irregularidades en el cumplimiento de vuelos, ya está recuperando el ritmo anterior al fenómeno climático.
El Chaitén despertó luego de 7000 años de letargo y sus efectos se sintieron fuerte en Chile y también en Argentina. El volcán despidió gran cantidad de lava y provocó una nube impresionante de ceniza que, por la acción de los vientos del sudoeste, cubrió la provincia de Río Negro y llegó también a sectores de las provincias de La Pampa y Buenos Aires.
Los 4000 habitantes de El Chaitén, pueblo ubicado a sólo 10 km del volcán del mismo nombre, en territorio chileno, debieron ser evacuados por orden de las autoridades. Pobladores de Futaleufú y Palena (localidades cercanas) abandonaron voluntariamente sus hogares, totalizando 6500 evacuaciones.
La presidente de Chile Michelle Bachelet estuvo en Futaleufú y declaró zona de desastre al área chilena.
En toda la región, que incluye el sector argentino, hubo problemas con el suministro de agua debido a la contaminación de los ríos y arroyos con los residuos volcánicos. Por eso, debieron implementar medidas de purificación del agua para poder abastecer a todos los hogares. Por otra parte, la nube de cenizas causó daños en las cosechas.
En Esquel, situada a 100 km de El Chaitén en la provincia argentina de Chubut, se dispuso el estado de alerta. Hubo cortes de energía y se suspendieron las clases en los colegios. La municipalidad de esta ciudad repartió volantes instando a los vecinos a que permanecieran en sus casas, cerraran las ventanas, colocaran trapos húmedos en los umbrales, utilizaran barbijos, dispusieran de una reserva de alimentos y agua, evitaran la acumulación de cenizas y optaran por utilizar un trapo húmedo en lugar de barrer.
Si bien en la zona más afectada del lado argentino (El Chaltén, El Bolsón principalmente, y en menor medida Bariloche) persisten por momentos cenizas en el aire (dependiendo de la dirección e intensidad de los vientos), los caminos fueron habilitados y la mayor parte de las excursiones ya pueden realizarse. Hay que tener en cuenta que los vuelos a San Carlos de Bariloche funcionan con restricciones. En cambio, el tráfico aéreo a Comodoro Rivadavia y Trelew, que había sido disminuido los días posteriores a la erupción, volvió a la normalidad.
La actividad turística en destinos clásicos de la Patagonia, como Puerto Madryn, El Calafate y Ushuaia (todos ellos muy lejos de la zona en donde se registraron las peores consecuencias) no se ve afectada por la erupción. Los principlaes centros de esquí también funcionan normalmente.
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