Punta Tombo y... ¡medio millón de pingüinos!
Todos
los años, junto con la llegada de la primavera, los días
un poco más largos y templados y el sol tibio, arriban los
pingüinos a poblar las costas de la Provincia de Chubut. En
este especial le contamos todo lo que necesita saber para disfrutar
al máximo de estos elegantes señores de la costa patagónica.
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La Reserva de Punta Tombo es la colonia de Pingüinos de
Magallanes más importante de la costa patagónica.
Aquí se dan cita cada año medio millón de aves,
que llegan para aparearse y tener sus crías.
Los primeros pingüinos
llegan en septiembre y se quedan aquí hasta mediados de marzo,
pero a partir de noviembre, cuando nacen las crías, el espectáculo
es aún mayor.
Uno
de los grandes atractivos de esta Reserva es que se puede caminar
literalmente entre los pingüinos,
seguir sus costumbres, observar bien de cerca cómo alimentan
a los pichones, cuáles son sus ritos de apareamiento, las
peleas por la defensa del territorio, cómo construyen sus
nidos, y sus incansables caminatas entre el mar y el nido. En fin,
la vida misma de estos enternecedores animalitos frente a nuestros
ojos...
Un solo requisito: aunque Ud. se encuentre a centímetros
de estas aves, nunca se debe molestarlas ni tocarlas. No hay que
olvidar ni por un momento que uno se encuentra dentro de una Reserva,
un sitio especial dedicado a preservar su hábitat natural
y posibilitar de esta manera una efectiva protección y conservación
de la fauna. Además, si bien los pingüinos son inofensivos
en condiciones normales, al sentirse amenazados se defienden con
su pico, muy fuerte y filoso.
La reserva fue creada en el año 1979 mediante un
decreto de la provincia de Chubut, con el fin de proteger uno de
los sitios con mayor diversidad faunística de la Argentina,
además de la mayor colonia continental de Pingüinos
de Magallanes.
Características generales
Punta Tombo se encuentra rodeada del típico paisaje árido
y solitario de la meseta patagónica. Claro que este paisaje
está vacío sólo en apariencia. Si uno aprende
a mirar con detenimiento descubrirá toda la vida que guarda
entre sus arbustos y bajo un cielo que parece infinito. Por supuesto
que hay ovejas, el típico ganado patagónico, pero
también pueden cruzarse por la ruta manadas de guanacos y
choiques (avestruces o ñandúes), maras (liebres patagónicas),
zorros, martinetas y algún piche o peludo.
A medida que se aproxima a la costa, una febril actividad faunística
comenzará a rodearlo. Una gran cantidad de aves marinas
habitan esta punta rocosa: gaviotas australes, skúas o salteadores,
cormoranes reales y de cuello negro, palomas antárticas,
gaviotines y petreles. También llegan hasta estas costas
lobos marinos y pasan por sus aguas ballenas
francas, delfines y
orcas.
El recorrido por la reserva
El ingreso a la reserva se hace por el puesto del Guardafauna,
donde desemboca el camino. Allí se abona el derecho de ingreso
y se obtiene información acerca de las distintas sendas y
la forma de comportarse con los animales. Hay un pequeño
sector de servicios, donde se puede consumir un ligero refrigerio,
hay baños públicos y en caso de emergencia el guardafauna
puede comunicarse por radio con el centro más cercano.
El área de estacionamiento para los vehículos
se encuentra ya dentro de la reserva, por lo que es necesario transitar
esos metros con mucha precaución: ¡Ya es territorio
de pingüinos!
Una
vez en el área de sendas verá que la zona de acceso
permitido se encuentra delimitada por un alambrado. ¡Respételo!
Tenga cuidado también con los nidos, que son excavaciones
entre los arbustos y al costado de las sendas. Las familias
de pingüinos se encuentran generalmente bajo los arbustos,
pero también caminan por todos lados, en un ir y venir constante
entre el mar y los nidos, para buscar el alimento y hacerlo llegar
a los pichones.
Durante todo el recorrido hay carteles en español e inglés
que guían y van dando especificaciones de las características
de los pingüinos.
Cómo llegar
Puede contratarse una excursión desde Puerto
Madryn, Trelew
o Rawson.
Caso
contrario, si se opta por ir en auto, el recorrido puede hacerse
también desde esos tres lugares. Desde Puerto Madryn (el
lugar más distante de los tres) hay que recorrer el tramo
de la Ruta Nacional 3 (asfaltada) que la separa de Trelew (67 km),
luego tomar la Ruta Provincial 25, hacia Rawson (también
asfaltada) donde, a 7 kilómetros, se encuentra el empalme
con la Ruta Provincial 1 que lleva a Punta Tombo. Desde este empalme
son 107 km. de ripio. Durante la temporada la ruta está
bien mantenida, aunque como ocurre en todos los caminos de ripio,
es necesario conducir
con mucha precaución y no sobrepasar los 60 km/h.
La ruta atraviesa varias estancias. No debe olvidarse que
se trata de propiedades privadas.
El trayecto demanda entre una hora y media y dos horas. Hay que
cargar combustible suficiente y llevar provisiones porque no se
las encontrará en el camino. Lo ideal es salir temprano
a la mañana para aprovechar bien el día. Este
es un recorrido que debe planearse para una jornada completa, ya
que en total insume unas 5 horas desde Puerto Madryn y suele ser
bastante cansador por la cantidad de kilómetros que hay que
recorrer.
Sin embargo, dado que son lugares de paso prácticamente
obligado al hacer esta ruta, puede completarse la excursión
con un paseo por Rawson
y Playa Unión,
o bien tomando un reparador té en Gaiman,
la colonia de Galeses, al regreso.
Para ver un cuadro de distancias entre esta zona y otros puntos
del país, así como las características del
clima en esta zona, ver Puerto
Madryn.
Dónde alojarse
Los lugares ideales para alojarse son Trelew
y Puerto Madryn.
Desde allí se puede hacer éste y otros paseos.
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